¡Ay Candela!

Hay muchas familias que hoy es el día en que quitan el Belén en casa. Porque de alguna manera la Presentación del Señor está relacionada con la Navidad. Esta fiesta celebra la manifestación del Hijo de Dios  venido en la carne y manifiesta que El es Aquél a quien esperábamos. ?Todos los padres judíos tenían que presentar en el templo a sus hijos primogénitos. ¿Por qué? ?Porque sus primogénitos, los primogénitos de Israel fueron salvados del extermino cuando iban a salir de Egipto. Desde entonces la ley mandaba a todos los padres judíos presentar a sus primogénitos para rescatarlos, es decir, para dar a cambio de la vida de ese primogénito un cordero ,las personas que tenían posibilidades, los pobres dos tórtolas o dos pichones, que eran sacrificados. Ese sacrificio constituía un rescate: la vida de ese cordero, la vida de ese pichón o esas palomas, a cambio de la vida del hijo.

En la Presentación de Jesús en el Templo, sus padres cumplen con esta ley, acuden al Templo a presentar a Jesús, llevan esas dos tórtolas, porque son pobres y las entregan, pero aquí lo que realmente está ocurriendo es que el que es presentado en el Templo, es el mismo que verdaderamente se va a ofrecer en sacrificio. ?¿Por quién? ¿a cambio de la vida de quién? nosotros, por nuestra salvación. ?Y él es el que va a ser sacrificado más adelante ,en la Cruz, dando de esa manera fin a todos los sacrificios. Ya no será necesario entregar nada a cambio de nuestra vida, por que El ya se ha entregado de una vez para siempre. Él es el verdadero Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo, que con su sacrificio nos ha limpiado, nos ha salvado. ?Su sangre será el signo de la Nueva Alianza, su sangre es la que hace que pase de nosotros el castigo merecido por los pecados.

Esto nos lleva a la Santa Misa, que es donde cada día le ofrecemos a Dios aquello mismo que El ha puesto en nuestras manos para que podamos ofreecérselo. Ya no tenemos que ofrecerle nada a Dios a cambio de nuestra vida. ?Nada nuestro. No tenemos que ofrecernos ni siquiera a nosotros mismos, porque se nos ha puesto en las manos el sacrificio perfecto. La víctima perfecta, el rescate perfecto, que es el Cuerpo y la Sangre del Señor, que ofrecemos a Dios cotidianamente.

Por eso cuando Jesús es presentado en el Templo, aquel hombre Simeón, se llena de alegría y proclama que por fin ha visto la salvación, por fin ha visto ese cumplimiento de todos los sacrificios, de todos esos deseos de salvación que  su pueblo había estado alimentando durante siglos. ?Por eso dice «ahora, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos ya han visto a tu Salvador que ha sido presentado ante todos los pueblos como luz para alumbrar a las naciones».

Hoy es una fiesta también de luz, porque este misterio ilumina nuestra vida. Ilumina la vida de todo el mundo, del universo entero, porque hoy se ha revelado que Jesucristo es el verdadero cordero, ese verdadero sacrificio que salva a todos los hombres. ?Por eso el mundo hoy se llena de luz y por eso hoy es también una fiesta de luz. Hoy es el rito de bendición de las candelas, esa lucecita que nos recuerda nuestra salvación. Que recordemos siempre que Jesucristo luz del mundo, es nuestro Salvador.